lunes 16 de marzo de 2009

Salgado, derrotado

Hace algunos años escuché a Wilfredo Salgado decir, no recuerdo en qué contexto, que el pueblo es “machodiuña”, pero el pasado domingo ese pueblo le dio una soberbia lección, le calló la boca y lo derrotó en las urnas, aunque no competía. Por si eso fuera poco, la decisión de decantar sus apoyos en favor de Ávila, provocó, no sólo el malestar en su base, sino, al menos parece, su ruptura. Esto se podría interpretar como el declive de un alcalde electo; sin embargo, solo y derrotado.

Lejos de analizar la campaña presidencial ya concluida y de calificar al edil como derrotado, a partir de una apreciación infundada, hay que saber identificar los momentos claves que conllevaron, tras el gane del FMLN en el municipio y departamento de San Miguel, a que se desplomara la figura de uno de los políticos locales que ha gozado de más respaldo popular en los últimos lustros, y por qué ese triunfo local alcanzado por la izquierda sitúa a Salgado, antes que a Rodrigo Ávila, en el banquillo de los que no ganaron.

Uno de esos puntos esenciales en este análisis tiene que ver con la estrategia de hacer creer que sería su base quién al final decidiría a cuál candidato respaldar, y dar muestras claras de que él ya había tomado una decisión. Ejemplo de lo anterior es que el seis de febrero de este año, en una publicación del CoLatino, esa inclinación particular ya se dejaba leer entre líneas. Según el vespertino el alcalde evaluaba a quien dar su respaldo y que tras reunirse con ambos dijo, de Mauricio Funes: “Lo que hemos tratado es sus intenciones como candidato y cuales son mis aspiraciones como migueleño... cada quien ha tenido sus puntos de vista”; y de Ávila: "Me dijo que él estaba con toda la disposición de cumplir. Y me dijo que no tenía ningún problema de firmar un documento".

El 14 de febrero, La Prensa Gráfica consignaba que Salgado fue duramente criticado por sus líderes durante la presunta elección hecha por el edil un día antes y los reclamos que otros le hicieron por ubicarlos entre la espada y la pared, pudiéndolos dejar al marguen de la decisión. Ese mismo 14 El Diario de Hoy consignaba que el munícipe era consiente de que su voto duro podía menguar.

Sin duda alguna, Salgado sabrá como salir librado del impasse, esto porque se ha granjeado a pulso la fama de ser un habilidoso captador de apoyos; no obstante, la lección aprendida en los comicios presidenciales anteriores debe servirle para no subestimar a quienes él considera “machosdiuña”.

miércoles 11 de marzo de 2009

Repugnante acción hacia este blog

Como ha sido habitual, desde que inicié con esta columna virtual, la crítica mordaz ha estado presente. Si no fuere así, este blog, escrito por este bloguero, no tendría ningún sentido. Su esencia es criticar lo que, a criterio de quien escribe, está mal o bien hecho. Por eso mismo, debo aclarar que no soy responsable del uso político que activistas del partido Alianza Republicana Nacionalista, Arena, de Uluazapa, hace de ella.

La columna anterior, que surgió tras conocer -de viva voz de la protagonista- la historia de una pobre mujer que perdió su empleo, me hizo merecedor de duras críticas y hasta insultos, que habría estado dispuesto a soportar sólo si quien los formula se hubiera identificado. Pero una vez más, quien ofende y denigra lo hace desde la trinchera del anonimato y, aún más grave que eso, han impreso esta columna y modificado su texto a favor de ese partido.

Tal acción, que por sí sola es cobarde y atenta contra el derecho de autoría de quien escribe, lo que además se constituye en un delito, es simplemente repugnante. Debo aclarar entonces que no soy responsable de la circulación delictiva de esas hojas volantes que son entregadas por los cantones de ese municipio, que además es acompañada por una película anticomunista.

No tengo claridad sobre quién fue el responsable de imprimir y modificar el texto de esta columna, pero tengo sospechas, por eso quiero recordar que cuando alguien opta a un cargo de elección popular deja atrás su vida privada para convertirse en un funcionario de vida pública, expuesta día y noche al escrutinio de quienes desempeñan el oficio del periodismo.

Aclaro eso porque no soy proclive ni al partido Arena ni al partido FMLN, y esto por razones que detallo a continuación: Mauricio Funes no es honesto y continuamente se contradice. En el programa Al Punto de Univisión no fue capaz de fincar postura sobre si los gobiernos de Cuba o Venezuela son dictatoriales. Eso por un lado, y por el otro, porque en el mismo espacio Rodrigo Ávila dejó entrever que sí ha asesinado y porque carga a cuestas a un partido que dista de la población marginada.

Por tanto reitero que en esta columna no se ha hecho nunca, ni se hará, el llamado para decidir por una de las dos opciones en contienda; sin embargo, sí llamo a todos los salvadoreños a votar concienzudamente por el candidato que crean más conveniente.

Ante los insultos y acciones difamatorias que con ocasión a la columna anterior he recibido he tomado la decisión de prohibir el acceso de comentarios anónimos, eso quiere decir que quienes escriban deben hacerlo identificándose y aunque usen seudónimos, este servidor recibirá las direcciones de los correos electrónicos desde los que se escriben los comentarios y el IP del computador desde donde se elaboran dichos comentarios, para ser usada legalmente, si es necesario.

Víctima de la campaña rupestre

Mercedes Reyes es una mujer que supera los 60 años. No tiene marido, tampoco recursos para alimentar a los suyos. Hace 11 años la mujer fue “beneficiada” con una vivienda en un municipio lejano a su lugar de residencia. La casa está ubicada en la colonia Loma Linda, de Uluazapa. La recibió bajo la promesa cambiar el lugar de residencia que aparece en su DUI y votar en favor de un candidato a alcalde del oficialismo.

Más tarde, cuando el oficialista había “comprobado” la fidelidad política de la mujer, le hizo el ofrecimiento de su vida: la empleó para barrer las calles céntricas del municipio, por lo que le pagaría 5 dólares por día. La mujer laborada dos días a la semana, lo que le garantizaba el jugoso salario de 40 dólares mensuales, ni siquiera el 40 por ciento del salario mínimo al que obliga la ley. Esta alcaldía irrespeta la legislación salvadoreña.

A finales de 2008, cuando la economía empezaba a apretar el bolsillo de los campesinos o de los excluidos socialmente, Mercedes Reyes fue al municipio vecino, Comacarán, a escuchar las propuestas del candidato Mauricio Funes. Eso bastó, fue todo. El alcalde le quitó el flamante empleo. En las elecciones pasadas, ése alcalde, al ver que la técnica de derramarse en lágrimas para conmover al elector ya no le funcionaba, optó por hacer una campaña baja, inmoral y sin escrúpulos.

En la plaza pública, en pleno mitin, comenzó a recordarle a todos sus gobernados los “favores” que él les había hecho, olvidando por completo que los ediles no hacen favores, sino, políticas públicas en favor de sus patrones, los electores. Un alcalde se limita a hacer favores única y exclusivamente cuando sus neuronas no le dan abasto para elaborar políticas estructurales que favorezcan a las mayorías.

Después de plantarse como bienhechor, el candidato, que es alcalde desde hace muchas lunas, lloró nuevamente al recordar a su mamá -vieja treta de su itinerario de político de pueblo- y luego amenazó sutilmente a quienes le deben “favores”. Volvieron a votar por él, y ganó, y Mercedes Reyes le recuerda a su progenitora cada vez que sus nietos tienen hambre, o cuando llega el recibo de luz, o de agua.

Algún día –al menos albergo esa esperanza- los funcionarios van a dejar de ver al elector como un simple número estadístico, a favor o en contra, y se deben dar cuanta que son funcionarios públicos no solamente para mamar de las arcas estatales, sino, para ser el sirviente de los demás.

A la pobre mujer la despiden de su trabajo por ir a escuchar las propuestas del candidato de izquierda, pero la ironía radica en que todos los altos líderes del partido Alianza Republicana Nacionalista, ARENA, del municipio de Uluazapa pedían el voto a favor del alcalde llorón, pero no para Rodrígo Ávila, porque para presidente, los areneros uluazapences prefieren a Mauricio Funes. La dirección departamental de ese partido ya está al tanto de eso, y por ello, por pedir el voto a favor de Funes serán expulsados del partido. Me gustaría que cuando no haya quién los proteja de las auditorías se recuerden de Mercedes Reyes, y lo buenos que fueron con ella.

jueves 26 de febrero de 2009

El Príncipe

Tendrá 14 años, vestía pantalones rosados, camisa blanca (con la cara de un candidato a quien nunca en su vida ha visto personalmente) y sandalias de hule, tan sucias como sus pies, expuestos a la polvareda de San Agustín, Usulután. Es primero de febrero y ella es una de las militantes que llegó de otro municipio para “cuidar” el voto a favor de su partido. Le pagan 40 dólares quincenales por su “ayuda”. Su vestuario es complementado con bisutería tricolor. Durante el día es entusiasta y contagia a sus compañeros a no decaer, a seguir “dispuestos a cualquier cosa” para no dejarse hacer fraude. Ella asegura que es arenera.

Los altos dirigentes del partido al que, según ella pertenece, Gerardo Suvillaga, Silvia Aguilar y Adolfo Torrez, pasan junto a ella en varias ocasiones a lo largo del día, pero, parecen extraños, ni si quiere se vuelven a ver, no se saludan, ella, que se llama María, no sabe quienes son esas personalidades que caminan con estilos poco frecuentes en las calles del pequeño pueblo. Ellos tampoco conocen a María.

Ya entrada la noche dan a conocer que el ganador de la segunda vuelta de aspirantes a alcaldes ha sido el tricolor, ella grita consignas y en su rostro se dibuja una complacencia inaudita: celebra como si ella fuera la ganadora, como si fuera ella quien dispondrá de todo lo municipal.

En otro escenario, dos semanas antes, era un jovencito de unos 17 años quien se desgarra la garganta, eufórico, por el triunfo del partido de izquierda en el municipio de Jiquilisco. Vestía pantalones oscuros, de color difuso, probablemente por la inclemencia del sol, una camisa a cuadros sobre la que ha colocó un chaleco del partido para el que trabaja ad honorem. Calzaba botas de hule y se llama Felipe.

Y cómo olvidar a aquel anciano vigilante del partido de las manitas, que de desmayó en la cabecera usuluteca cuando recién iniciaban el conteo de votos. El vahído se debió a que quienes coordinaban el aprovisionamiento de alimentos para los cuidadores de votos olvidaron darle desayuno, almuerzo y meriendas. Tras el desvanecimiento el hombre se levantó, comió alimentos rojos, bebió líquidos tricolores y siguió observando cómo el partido azul era vapuleado en las urnas.

Al final, y partiendo de esas tres estampas que almaceno en mi memoria, no puedo evitar hacer varias preguntas: ¿qué ganan o qué pierden las personas pobres que se afanan e invierten su tiempo y energías apoyando a un partido? ¿Realmente van sacar algún provecho de un gane de su candidato? ¿El que resulte ganador va a compartir el poder y la toma de decisiones con esa gente? No tengo respuestas a esas interrogantes, sobre todo porque la experiencia a demostrado que los políticos usan a los militantes de sus partido sólo para lograr sus metas de llegar al poder. Son El Príncipe despiadado, que retrata Nicolás Maquiavelo.

jueves 29 de enero de 2009

Tu gobierno te ha cumplido… ¿será?

Esa es la estrategia de campaña que emana de la presidencia de la República. Buena estrategia pero cimentada sobre un desempeño gubernamental que se basó, a mi criterio, en una retórica sorda. Hoy la presidencia tiene que aclarar, a cada momento, en spot de radio y televisión, que aquellas promesas hechas por el mandatario sí se cumplieron y que por ende sí valen. Soy del criterio de que cuando un gobierno cumple no necesita sendas campañas para subrayar que realmente cumplió; por el contrario, la gente lo comenta en las calles y hacen sentir su respaldo a ese gobierno, aunque sea saliente.

Si analizamos superficialmente esa campaña nos damos cuenta que el gas propano no sube de precio gracias al subsidio que el Gobierno da a las gaseras, pero escasea con frecuencia porque ese subsidio es trasladado tardíamente. Nuestro gobierno redujo el precio del pasaje del transporte público, pero creó un nuevo impuesto que debemos pagar quienes compramos combustible. El ministerio de salud es un eterno paciente cuya gravedad deja, a menudo, sin medicamentos a quienes lo necesitan y la seguridad pública y paz social sólo es un bonito y utópico eslogan; también es el nombre de un ministerio que debe rendir cuentas por su poca capacidad contra el hampa.

La economía salvadoreña, ciertamente, está más débil que hace 4 años y medio. La incidencia de delitos probablemente haya bajado, pero la delincuencia común sufrió una mutación con el narcotráfico y ahora es crimen organizado. Y a esto hay que agregarle que los dos partidos políticos más grandes se han mostrado altaneros, con aires de autosuficiencia y quien a pagado el pato ha sido la Constitución de la República, porque se han tomado acciones tan descabelladas como la creación de fideicomisos que a todas luces son inconstitucionales. Lo hicieron porque unos no querían dar sus votos para extorsionar al Ejecutivo y los otros quería demostrar, como lo dijeron, que podían tirar cualquier obstáculo ¿pero a qué precio? Demuestran que pueden negociar con altura señores políticos. Electores no se dejen apendejar por toda la mierda, y perdónenme el francés, que sale de esos dos partidos políticos que lo único que buscan es poder para sus cúpulas.

El gobierno incumplió varias de sus promesas, desde las más triviales hasta las que representaron puntos de honor para el mandatario. Por citar dos ejemplos: los migueleños tienen necesidades que suplir que son más importantes que un estadio de fútbol, pero el mandatario, cuando aún era candidato, prometió construir uno, empeñando su palabra y dejándola perder porque le se olvidó el dichoso estadio. En otro caso, ahora el Ministerio de Obras Públicas tiene serios problemas con la finalización del by pass de Usulután, que es un punto de honor para el mandatario.

Y como los anteriores hay muchas promesas incumplidas en cada localidad, en cada pueblo. Lo irracional de todo es que los dos presidenciables de las extremas ahora entrelazan sus propias camándulas de promesas que sabrá Dios si las van a cumplir, quien quiera que gane. Los salvadoreños no necesitan, a mi criterio, más promesas porque la economía familiar no se engrosa de lo que le han ofrecido, sino, de lo que sí se materializa.

¿Qué nos espera para los próximos cinco años? Es usted quien tiene la última palabra y tiene la obligación de decidir quién le gobernará, independientemente de quién sea su candidato favorito. Salga a votar.

jueves 22 de enero de 2009

A la mierda la voluntad del pueblo

El periodista Heriberto Mercado decía, en las elecciones municipales y de diputados anteriores, que las elecciones en sí no son una fiesta cívica, como nos han hecho creer todos los partidos políticos de El Salvador. Las alecciones son, más bien, decía Mercado, una encarnizada y descarada lucha de clases y de poderes. Y no se equivocaba, le asistía y le sigue asistiendo toda la razón. Las elecciones del domingo anterior lo demuestran.

A Rafael Paz no le alcanzaba el caudal de votos que su partido ARENA consiguió el domingo anterior. Tampoco a Félix Guzmán le alcanzaba. Sin embargo, gracias a las argucias que permiten los residuos y la complicidad de las Juntas Electorales Departamentales de San Miguel y Usulután, ambos tricolores lograron alcanzar una curul en la próxima legislatura.

Un caso más descarado es el de Ciro Zepeda, secretario general del PCN que, por la voluntad popular, nuevamente se quedó fuera de la Asamblea; caso similar al de Francisco Merino a quien tampoco le alcanzaban las papeletas, pero ahí estarán otra vez, en la Honorable Asamblea Legislativa. Trascendió, la noche del domingo, que el PCN no alcanzaría más de cuatro diputados, pero a la mañana siguiente ya tenía nueve. ¿Será eso respeto a la voluntad del pueblo?

Rodolfo Parker también están en el listado de los no invitados por la población para tomar asiento en el salón Azul, pero se invitaron solos, con residuos en mano. Dicen que el candidato a diputado del PDC por La Unión, Mauricio Campos, aún no cesa en su búsqueda de un escaño.

Hay que ser matemático para entender y aprovecharse del sistema de residuos, pero no es necesario serlo para entender que los residuos son lo de menos cuando lo que realmente importante, para los partidos interesados, son las negociaciones bajo la mesa. Negociaciones con las que, dicho sea de paso, mandan a la mierda la voluntad el pueblo, no sin antes pasársela por donde les da la gana.

No en vano los observadores de la Unión Europea han “sugerido” reformas al sistema electoral, la creación de una ley de partidos y otra que les cuente las costillas y dineros mal habidos a los partidos políticos.

Hoy el FMLN se rasga los vestidos y lanza sendas lágrimas sobre la leche que se derramó en la capital, sobre los hombros de Violeta. Alegan que nicaragüenses, hondureños y guatemaltecos votaron en favor de ARENA; no obstante, ellos son cómplices de esas situaciones, si es que realmente sucedieron. Desde su trinchera de oposición se han hecho de oídos sordos ante los llamados a mejorar el sistema electoral. Ahora de qué se quejan si no hicieron nada para colocar candados legales para evitar cosas como esas, o peores.

Muchos dicen que la democracia en El Salvador aún está en pañales y tienen toda la razón del mundo, pero sólo en el sentido peyorativo de la expresión, o sea, que nuestra democracia está miada y cagada por ellos, por los políticos.

Si el sistema no se reforma el elector nunca va a trascender de una equis en las papeletas de las elecciones. No va a dejar de ser un número útil en un escrutinio y menos va a ser ayudado por aquel oportunista que se valió de su ayuda para llegar al poder.

viernes 19 de diciembre de 2008

El reencuentro, un mes y un día después

Era un día lunes en aquella poco habitual rutina de trabajo. Justo iniciaba mi tercera semana de labores en la redacción central del periódico para el que laboro. Hacía un mes y un día que estaba en la capital, para estar cerca de mi esposa, que estaba hospitalizada. La agenda del día no pintaba grandes complicaciones y se me asignó dos páginas –que luego fue sólo una- en las que tendría que destacar los eventos más relevantes de la zona oriental durante el año. Tras una pequeña reunión, en la qué planteé cuáles serían los hechos a destacar, mi celular sonó…
- Hola Dani –dije, era mi cuñado
- Fran voy para el hospital, ya le dieron el alta a Margarita (que es mi esposa) –dijo
- Entonces hoy la van a pasar a los módulos –le dije, creyendo que se trataba de un cambio de servicio porque pocos días antes le habían dado el alta de Cuidados Intensivos y la trasladaron a Cuidados Intermedios. Después de eso el protocolo indicaba que la enviarían a los módulos, donde han enfermos de cualquier cosa.
- No, ya le dieron el alta…
- “Perate” un momento – dije, me levanté, salí al patio del periódico, mientras la reunión continuaba en el interior.
- Hoy sí, “contame” – dije una vez fuera
- A Maggy ya le dieron el alta, o sea, que nos la llevamos hoy para la casa
- Estas bromeando
- No, yo voy ahorita para el hospital, llevo todas sus cosas
- Entonces pasá trayéndome
- Hay una gran trabazón en la 49 y me imagino que está igual en la Juan Pablo
- Sí, tenés razón, mejor me voy en bus, para llegar más rápido, nos vemos en el hospital.

Regresé a la redacción –admito que quería llorar, era como el despertar de una pesadilla– Don Pedro, debo irme, le acaban de dar el alta a mi esposa. Mañana me presento a trabajar en San Miguel –redacción en la que laboro habitualmente– le dije a mi jefe de turno.

Camino al Médico Quirúrgico el corazón, que antes se me hacía Chiquito, estaba a punto de salírseme por la boca. Un par de cigarros lo contuvieron, pero no pudieron detener la alegría que derrochaba por doquier, esa que, en un impulso inesperado me hizo darle las gracias al cobrador del microbús, al que, hasta le estreché la mano, como despidiéndome de aquella ciudad que nunca me ha gustado.

Llegue a Cuidados Intermedios a eso de las 10:30 am. Antes había contestado decenas de llamadas de familiares propios y políticos, que ya se habían enterado de la noticia. Hice también decenas de llamadas. Los trámites nos duraron hasta la una de la tarde y, luego, llegó uno de los momentos que más anhelaba: ayudé a mi esposa a sentarse en una silla de ruedas y la conduje hacia el estacionamiento, donde ya nos esperaba Dani.

Sin embargo, ese no era el momento que más deseaba ver. Semanas antes, entre lágrimas, al pie de aquella camilla número 16 de Cuidados Intensivos le dije a Maggy que no sería plenamente feliz hasta no ver que ella tuviera entre sus brazos a Oscar Francisco, nuestro hijo.

Emprendimos el viaje que habitualmente dura dos horas; sin embargo, había que viajar despacio para no lastimar las tres intervenciones quirúrgicas por las que Maggy había pasado. Llegamos a Uluazapa –municipio de donde ella es originaria– cerca de las cinco de la tarde y al ingresar a la vivienda de sus padres, todo se volvió una fiesta.

El momento esperado llegó. Fátima, mi cuñada cargaba a Oscar Francisco… Mi capacidad narrativa me falla al tratar de describir ese momento. Sólo puedo decir que aquel beso que esa mujer le dio a su hijo se quedará grabado siempre en el disco duro de mis recuerdos.

Maggy hoy se recupera. Mañana saldremos de compras, solos, como cuando éramos novios…